Muy cerca de riachuelo, en parajes acogedores, de buen sombrío, en donde el trinar de las aves en horas vespertinas, conjugan el canto y fragante aroma, propia de la selva húmeda, a la que acuden los niños para curiosear y explorar sus encantos atraídos por el resplandor del sol que filtran sus rayos tras los espesos guaduales, arrayanes y de mas variedades de juncos y plantas.
Entre risas, chistes y desmanes, juegan en el campo los niños, cazando mariposas de vistosos colores; se aproximan a las avecillas que advierte su presencia emprenden el vuelo dejando al descubierto los cálidos huevos, expuestos a la travesuras de los pequeñuelos.
No falta entre ellos quien daño quiera hacer, a todos los nidos por puro placer. Pero… oculta tras la montaña se hallan fuerzas sobre naturales, transportadas por el viento que no soslayan aspecto alguno y hace presencia con su disfraz “una muñeca roja” que recorre de la do a lado vigilante, se presenta ante ellos, los pequeños, para su lección dar y acostumbrar de todos a la naturaleza cuidar.